Marcos Crescencio Rivas, 40 años preservando la cocina tradicional en un mercado de Chetumal

En el mercado Ignacio Manuel Altamirano de Chetumal, la cocina tradicional sigue encontrando espacio en los puestos que, durante décadas, han sostenido a familias enteras. Uno de esos casos es el de Marcos Crescencio Rivas Calderón, comerciante originario de Calotmul, Yucatán, que lleva más de 40 años vendiendo antojitos regionales como polcanes y brazos de reina.
Su historia refleja cómo la migración y el trabajo cotidiano pueden convertirse en una forma de preservar la memoria gastronómica. Rivas llegó a Chetumal cuando tenía 14 años y debió adaptarse a un entorno distinto al de su lugar de origen. Sin embargo, encontró en los conocimientos heredados de su familia una base para construir su oficio y sostener a su hogar.
Una tradición aprendida en casa
El comerciante aprendió a trabajar ingredientes como chaya, pepita de castilla, ibes y manteca de cerdo, productos que forman parte de recetas transmitidas por sus padres. Con ese aprendizaje decidió instalar su negocio en el mercado ubicado sobre la calle Belice, donde con el tiempo se ganó la preferencia de los clientes por la calidad de sus alimentos y el trato cercano que ofrece.
Su trayectoria no ha estado libre de dificultades. En distintos momentos sufrió robos en su fuente de trabajo; entre lo perdido estuvieron su triciclo, ollas, utensilios y carbón, herramientas esenciales para preparar y vender sus productos. En uno de esos episodios recibió apoyo de clientes a través de redes sociales y logró recuperar parte de sus pertenencias en pocas horas. En otra ocasión, aunque no volvió a encontrar su triciclo, al día siguiente obtuvo uno usado que le permitió seguir trabajando.
Una familia sostenida con esfuerzo
Junto con su esposa, Juana López Uicab, Marcos formó una familia de seis hijos: cuatro mujeres y dos hombres. De acuerdo con el relato de su trayectoria, en su hogar se promovieron valores como el respeto y el esfuerzo para enfrentar las dificultades económicas y personales.
Actualmente, el comerciante enfrenta un padecimiento en una pierna, aunque se mantiene estable con el apoyo de sus hijos y amigos. También dedica tiempo a sus nietos y bisnietos, además de conservar su afición por los perros.
El valor de los oficios en el mercado
La historia de Marcos Crescencio Rivas forma parte de la actividad diaria del mercado Ignacio Manuel Altamirano, un espacio donde comerciantes con años de experiencia mantienen vigentes platillos tradicionales de la región. Más allá de la venta de alimentos, estos oficios ayudan a transmitir saberes culinarios de una generación a otra y a conservar expresiones de la identidad local.
En un contexto en el que muchos mercados enfrentan cambios económicos y de consumo, la permanencia de vendedores con trayectorias largas como la de Rivas Calderón muestra la importancia de los pequeños negocios familiares en la vida cotidiana de Chetumal.
Conclusión
La trayectoria de Marcos Crescencio Rivas Calderón resume la fuerza de los oficios tradicionales en Chetumal: una labor cotidiana que no solo sostiene economías familiares, sino que también mantiene vivas recetas y costumbres transmitidas entre generaciones.




