Transportistas anuncian paro nacional por inseguridad y costos; Segob abre diálogo

Cuatro organizaciones del autotransporte de carga anunciaron una suspensión indefinida de actividades a partir del lunes 26 de octubre, en protesta por los niveles de inseguridad en carreteras y por las presiones económicas que, aseguran, complican la operación del sector.
La movilización involucra a la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), INDECO, FEMATRAC y HAMOTAC, agrupaciones que han señalado un deterioro en las condiciones para mover mercancías en distintas regiones del país. Entre sus principales reclamos figuran los asaltos en carretera, las extorsiones, el cobro de piso, la sobrerregulación, el mal estado de la infraestructura vial y la reducción de estímulos fiscales.
Qué buscan las organizaciones transportistas
De acuerdo con los convocantes, el paro pretende visibilizar una problemática que, además de poner en riesgo a operadores y unidades, también impacta a las empresas y a los empleos vinculados con la cadena logística. En su diagnóstico, las condiciones actuales dificultan sostener las operaciones y cumplir con el abastecimiento que requiere el país.
La protesta se prevé en carreteras, acotamientos y alrededores de aeropuertos, puertos, terminales y centros de distribución. Las organizaciones han precisado que no contemplan bloquear casetas ni vías de tránsito, aunque la concentración de unidades podría afectar la dinámica habitual en puntos estratégicos para el traslado de mercancías.
La respuesta del Gobierno federal
Ante el anuncio, la Secretaría de Gobernación pidió evitar acciones que afecten a la población, la circulación y el movimiento de productos. La dependencia sostuvo que mantiene disposición para escuchar las demandas del gremio y buscar alternativas a través de las instituciones competentes.
Como parte de esa postura, Segob ofreció instalar una mesa permanente de trabajo con las autoridades correspondientes para revisar los planteamientos y construir acuerdos. También reconoció las preocupaciones expresadas por las agrupaciones y afirmó que el diálogo y la colaboración son los canales para atenderlas.
El llamado del Gobierno federal ocurre en un contexto en el que la seguridad carretera y los costos operativos volvieron a colocarse en el centro del debate público. La eventual paralización podría tener efectos en la distribución de bienes si las conversaciones no avanzan antes del inicio de la protesta.
Por ahora, el escenario queda abierto: de un lado, un sector que denuncia condiciones insostenibles para operar; del otro, una autoridad que busca contener el impacto social y económico de la movilización sin cerrar la puerta al diálogo.
Conclusión
La protesta de los transportistas mantiene la atención sobre dos problemas que el sector considera urgentes: la inseguridad en las carreteras y la presión de sus costos de operación. En las próximas horas, el avance del diálogo con el Gobierno federal será clave para saber si el paro se concreta o si se alcanzan acuerdos antes del arranque de la movilización.

