Sargazo supera las 106 mil toneladas en Quintana Roo y deja a 52 playas con recale excesivo

Quintana Roo enfrenta una nueva temporada de fuerte impacto por el sargazo. De acuerdo con datos de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), la recolección acumulada en la entidad llegó a 106 mil 848 toneladas, mientras que 52 de las 140 playas monitoreadas registraron recale excesivo y apenas cinco permanecían libres de la macroalga.
La emergencia ambiental se extiende a distintos frentes de la costa. Las labores de contención incluyen la instalación progresiva de barreras antisargazo y el despliegue de infraestructura en puntos estratégicos como Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual. Sin embargo, el avance ha sido lento por factores como oleaje, corrientes marinas y vientos intensos, según el reporte oficial.
Avanza el despliegue de barreras, pero persisten los arribazones
La Secretaría de Marina ha colocado cerca de 11 mil metros de los 16 mil metros de barreras adquiridos por el gobierno estatal. La meta es completar ese tramo durante este año. Además, con la nueva inversión anunciada por el Gobierno de México, Quintana Roo proyecta sumar alrededor de 35 kilómetros adicionales, lo que llevaría la cobertura total a casi 50 kilómetros.
Aunque las acciones en el mar han aumentado, las autoridades reconocen que el volumen de sargazo sigue superando la capacidad de respuesta local. Rébora Aguilera señaló que al inicio de la administración se retiraban cerca de mil toneladas en alta mar, mientras que en la presente temporada la cifra ya rebasa las 16 mil toneladas.
Impactos ecológicos, turísticos y de salud
Especialistas advierten que las consecuencias del sargazo no se limitan al mal aspecto de las playas. Rosa Elisa Rodríguez Martínez, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, explicó que la acumulación afecta arrecifes, bahías, manglares y praderas marinas, además de provocar efectos económicos y sociales.
En el corredor turístico del sur del estado, el problema ya presiona a empresas y trabajadores. En Tulum, se reporta una caída de hasta 15 por ciento en la ocupación hotelera, y algunos establecimientos destinan hasta dos millones de pesos para retirar el alga. Comercios y restaurantes también resentirían bajas de hasta 60 por ciento en sus ventas, de acuerdo con los datos citados por la investigadora.
La especialista añadió que el impacto se ha prolongado durante cuatro o cinco meses, lo que ha llevado a empresarios a considerar reducir su operación a ciertas temporadas. En Playa del Carmen, según su testimonio, también se han registrado cierres y menor afluencia de visitantes.
Riesgos para la fauna y para quienes trabajan en la costa
El problema también tiene efectos directos sobre la fauna marina. Rodríguez Martínez recordó que recientemente se reportó la mortandad de miles de peces en una zona de Puerto Morelos debido a la reducción de oxígeno provocada por la descomposición del sargazo. Además, mencionó afectaciones a tortugas, pastos marinos, bahías y manglares.
En materia de salud pública, advirtió que quienes recolectan el alga y viven cerca de la franja costera están más expuestos a los gases liberados por su descomposición, como el sulfuro de hidrógeno. Entre los síntomas asociados mencionó dolor de cabeza, irritación de vías respiratorias, náuseas y mareos.
Cozumel refuerza limpieza ante un nuevo recale
La situación también se intensificó en el sur de Cozumel, donde tras varias semanas de presencia limitada se reportó un recale concentrado frente a clubes de playa. Debido a que el uso de maquinaria pesada está restringido para proteger nidos de tortuga marina, la limpieza tuvo que reforzarse de forma manual.
Datos de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) indican que en la isla se han retirado alrededor de mil 100 toneladas durante la temporada. Prestadores de servicios turísticos advierten que, si los arribazones continúan, los tiempos para mantener las playas en condiciones operativas podrían alargarse.
Una crisis que rebasa a los gobiernos locales
Más allá de las acciones en las costas mexicanas, especialistas sostienen que el fenómeno requiere una respuesta de alcance internacional. María Zorrilla Ramos, investigadora del Centr us de la Universidad Iberoamericana, señaló que el sargazo responde a factores globales como el calentamiento oceánico y el vertimiento de agroquímicos en ríos de distintos países.
Para la académica, las barreras, barcos sargaceros y proyectos de aprovechamiento del alga pueden ayudar, pero no resolverán por sí solos una crisis que impacta a toda la región del Atlántico. Su postura apunta a construir acuerdos obligatorios entre países para atender el problema desde su origen y no solo en las playas donde termina acumulándose.
Conclusión
El sargazo mantiene bajo presión a Quintana Roo y confirma que, pese al despliegue de barreras, limpieza y retiro en altamar, la magnitud del fenómeno sigue afectando a playas, ecosistemas y actividad turística. Para especialistas, la salida de fondo no está solo en las costas del Caribe mexicano, sino en una coordinación internacional más amplia.




